viernes, 29 de octubre de 2010

Cada mañana...

Las mañanas eran frías pero confortables, con ese aroma incomparable combinado de tierra de siembra y pasto húmedo...verde por doquier y de fondo de escenario... El Ixtacihuatl

Cada mañana... Los descansos entre clases eran breves y pausados pero necesarios para refrescar la mente...no recuerdo porque, pero había llevado una cuerda que utilizamos en una dinámica en clase...

Simpático, salimos y nos detuvimos en la acceso principal que da al patio, tomaron la cuerda y comenzaron a jugar con ella!!! Jóvenes Universitarios, entre 20 y 24 años... (yo por supuesto mas grande, contemplándolos desde una esquina)

El pretexto al principio el frio, después el que podían hacerlo y al poco rato no se daban escusas para también intentarlo y a medida que salían los demás compañeros, mas se unían a contemplar o revivir recuerdos, profesores, amigos y desconocidos se integraban al juego... Seguía contemplando apartado de ellos...

Y al final, alguien dijo... Ahora Tapia!!! Tapia!! Quien trajo este juego...

Me acerque con la mirada de todos... tome una bufanda, la coloque en mis ojos ocultando mis nervios, surgió un ahí de ironía y un shhhh para detener el tiempo, buscando el silencio...

Escuche el primer golpe en el piso, escuche el segundo y camine hacia el centro...calcule mis brincos, uno!!!, dos!!!!, tres!!! Y salí corriendo.

Escuche gritos, sonrisas, recibí dos abrazos y un como lo hiciste?

Nunca olvidare esa mañana fría pero confortable, con ese aroma incomparable combinado de tierra de siembra y pasto húmedo...verde por doquier y de fondo de escenario... El Ixtacihuatl.

Ojala alguien lo recuerde como yo lo anhelo siempre.

Juan Edgar.


Dedicado: Aracely, Elizabeth, Miritza, Nora, Manolo, Benito, Victor, y demas compañeros del Tecnologico que compartieron esa mañana.