lunes, 25 de octubre de 2010

Carta a mis hijas.

Hijas mías, han pasado 41 días desde que me vieron por ultima vez e intento de una u otra manera tener presencia discreta para evitar que se sientan mal por el hecho de que no puedan verme…

Constantemente las pienso a ambas, recordando sus vocecitas y el hacerlo a menudo provoca que se ahogue y enturbie mi mirada… pero eso no es malo, porque jamás permitiré que mi ausencia deje de dolerme.

Quien me conoce y me quiere les conoce a ustedes… pues no existe amistad que no halla oído hablar de mis hermosas niñas…que preguntan y me recuerdan mil maneras de tratarlas y consentirlas, esas personas algún día me ayudaran a decirles y comprobar cuantas veces les dije que les quería… y les amaba… y extrañaba.

Hace una semana ocurrió algo… que me hizo pensar en la responsabilidad que tenemos como adultos al hecho de acercar otras personas a nuestras vidas, asegurándonos de su integridad y la calidad que deben tener para que merezcan únicamente el conocerles… ustedes son mi mayor tesoro y jamás las arriesgaría.

Escribo esta nota para tratar ese hecho… Mis niñas yo crecí sin padre, sin embargo mi madre me dio una hermosa familia de la cual ustedes están gozando…yo crecí con ellos.

Después tuve a mi verdadero padre al que ustedes conocen, el tuvo la entereza de otorgarnos su vida completa e hizo mas de lo que le correspondía.

Quiero decirles que donde sea que me encuentre, no estoy ahí para rehacer mi vida…No me encuentro ahí para olvidarme de ustedes princesas mías… Jamás piensen eso… talvez no lo entiendan ahora pero es importante para mi decirlo.

Jamás les he mentido, he intento grabar las cosas que han ocurrido para poder explicarles algún día…e intentar atenuar mis errores, que de mi propia boca Jenny… los has escuchado…lamento haberte dicho únicamente las cosas malas de mi, pero es que… como padre no tengo un orgullo tan grande como para atreverme a buscar algo bueno…para decirte… y eso me duele y no podré olvidarlo.

A pesar de lo que a futuro puedan pensar hijas…ustedes son las únicas en mi vida, sin importar las condiciones en que hallan llegado…no existe distinción alguna pues me han aportado en demasía… Solo ustedes dos y no tendré ninguna otra descendencia sin haberles consultado.

No soy un hombre que guste de ofender, increpar, hostigar, seducir o alterar la tranquilidad o intranquilidad de una mujer, por favor créanme eso…siempre he respetado al hombre en su papel de novio o esposo… mujeres en esas condiciones hijas, a lo largo de mi vida siempre las he evitado.

Por favor… No estoy aquí para hacer nueva vida y dejarlas a un lado…no, por favor, entiéndanme eso.

Les mostré mi vida y la persona que se intereso en mi, siempre quiso ver por ustedes, estar con ustedes, darles un regalo, compartir su vida…y yo se lo impedí… fue culpa mía…quise proteger a todo mundo y les prive de una excelente persona…afortunadamente pudieron conocerle… no haré vida pues no me atrae mas que las personas que yo amo…y ustedes conocen.

Hijas mías…ustedes son mi vida y mi familia… solo las estoy esperando para reencontrarse con la misma gente, que algún día vieron a mi lado, dándoles siempre su lugar y el respeto…como mis dos únicas y hermosas hijas.

Se que pasara mucho tiempo para que puedan leer esta nota mía…
Con todo mi amor… para Jennifer y Sophia

Juan Edgar